Romita celebra 365 días destacando lo de «toda la vida» del bar de barrio

Jordi Saavedra y Gala Massetti, formados en los mejores restaurantes del mundo, celebran el primer aniversario de su proyecto más personal: un bar donde prima «lo simple, bien hecho» – El local se desmarca en Barcelona con una propuesta ‘all-day dining‘ (de 8:30h a 16:00h) que permite desayunar un croissant caliente, disfrutar de café de especialidad o comer su icónico sándwich de milanesa a cualquier hora – Mesa de mármol, barra de aluminio y una carta breve pero infalible que rescata la memoria del aperitivo y las casas de comidas con influencias catalanas, argentinas e italianas. 

A veces, la verdadera vanguardia gastronómica no consiste en esferificar, sino en hacer el bocadillo de milanesa perfecto. Con esta filosofía, Romita celebra su primer aniversario consolidándose como uno de los refugios culinarios más interesantes de l’Esquerra de l’Eixample. El segundo proyecto del equipo creador de Bar Roma ha logrado en este año un hito nada sencillo: elevar el concepto del bar de toda la vida a través del conocimiento y la técnica de la alta cocina, pero sin perder un ápice de su informalidad y carácter de barrio.

Romita

Estrellas Michelin al servicio de lo cotidiano

Detrás de la barra de aluminio y las clásicas mesas de mármol de Romita se esconde una trayectoria de vértigo. El proyecto está impulsado por Jordi Saavedra y Gala Massetti, dos chefs que cruzaron sus caminos hace ocho años en Enigma (el restaurante de Albert Adrià). Saavedra ha afilado sus cuchillos en templos como 41 Grados, Martín Berasategui, Hoja Santa y The Fat Duck; mientras que Massetti ha forjado su talento en Tickets, Mugaritz, Amass o Pakta, además de formarse con el maestro pastelero Paco Torreblanca.

Tras años en la élite del fine dining, ambos decidieron que su proyecto vital pasaba por volver a los orígenes. El resultado es Romita: un espacio donde todo ese bagaje técnico no se exhibe en discursos pretenciosos, sino que se esconde en la perfección de una mayonesa, en el punto exacto de una fritura o en la esponjosidad de un pan.

»: el placer de comer sin mirar el reloj

Una de las grandes revoluciones de Romita en Barcelona es su apuesta firme por el servicio ininterrumpido. En una ciudad dictaminada por los horarios rígidos, el local abre sus puertas de 8:30h a 16:00h con una carta que fluye con el comensal. El día no arranca hasta el primer sorbo de su café de especialidad de Nomad, que convive perfectamente con opciones matutinas como sus icónicas ensaimadas, croissants calientes de jamón y queso, o su ya famosa tostada con mantequilla (con el nombre del local grabado, en un guiño estético impecable) y dulce de leche.

A medida que avanza la jornada, la carta, breve y de alta rotación para garantizar un producto extra fresco, despliega su magia basada en «lo simple, bien hecho». Romita rescata clásicos innegociables como la ensaladilla rusa, las anchoas o unas croquetas de parmesano que se deshacen en boca.

Mención aparte merecen sus bocadillos, absolutos protagonistas del local. Desde el exitoso bikini bar Roma, en su versión clásica con jamón, queso y salsa marinara, o en su versión vegetariana con calabacín asado y queso Edam, combinaciones que evocan el reconfortante sabor de una pizza, hasta la joya de la corona que atrae a devotos de toda la ciudad: el sándwich de milanesa. Un bocado universal de ternera empanada, tomate, lechuga y mayonesa que, ejecutado con la maestría de Saavedra y Massetti, se eleva a categoría de culto.

Además de su carta fija y su condición de espacio pet friendly, Romita ha incorporado recientemente un menú de mediodía semanal (de martes a viernes, de 13:00h a 15:00h) con unidades limitadas, reafirmando su compromiso con el producto de mercado.

Romita, un espacio con identidad propia

Con Romita, sus creadores no han buscado inventar un formato nuevo, sino perfeccionar lo que ya existía, elevando aperitivos grabados en la memoria colectiva al nivel de la alta gastronomía. Tratar una sencilla flauta de fuet, un pan con aceite y chocolate o un bikini con el mismo rigor técnico que exigiría un menú degustación es una auténtica declaración de principios.

Con este aniversario, Romita demuestra que ha sabido encontrar su propio espacio en l’Eixample sin vivir a la sombra del aclamado Bar Roma. Aunque ambos proyectos comparten un mismo ADN gastronómico basado en la excelencia de lo cotidiano, este segundo local nació con la vocación de trazar un camino independiente. De hecho, el único nexo en común que mantienen las cartas de ambos establecimientos es el sándwich de milanesa, erigido ya como un emblema indiscutible del grupo. Así, tras un año de recorrido, el espacio se asienta definitivamente no solo como el hermano pequeño de la familia, sino como un destino con voz, ritmo y carácter propios.

 

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viernes, abril 10, 2026

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